Julio 2025
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Llega el mes de julio y, con él, también llegan las vacaciones de invierno. Tiempo un poco complejo, en el que los niños paran sus actividades, pero la mayoría de los padres, continúan con sus exigencias laborales. La situación se torna difícil a veces, entre la tensión de ajustar tiempos, cuidar salidas por el fío y tratar de que los niños no se aburran demasiado.
Lo cierto es que, como todo tiempo de descanso, las vacaciones confrontan a los más chicos con la posibilidad de parar un poco y enfrentarse con el ocio. Y está bien que sea así. No hace falta caer en la ilusoria idea de que todo tiene que ser disfrute, consumo, experiencias inéditas, salidas exorbitantes, paseos y comidas fuera de lo habitual. Como si en las vacaciones, el tiempo de los chicos fuera un tiempo vacío al que hay que llenar con sentido. Quizás sea necesario rescatar la idea de que el sentido del tiempo es el tiempo mismo: tiempo para encontrarse con uno mismo, tiempo para tan solo "estar", tiempo no apurado, como dice María Elena Walsh, tiempo para compartir porque, al fin y al cabo, las alegrías son más alegres si se comparten.
Por: Lic. Claudia Cavallotti - Coordinadora Editorial