Enero 2025
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Llegan las vacaciones y las expectativas que se depositan sobre ellas, son muy elevadas. Todos quienes tenemos responsabilidades, asumimos este tiempo como un momento especial para reencontrarnos con nosotros mismos. Para el imaginario social, la idea de vacaciones se asocia con la idea de la felicidad perpetua. Sin embargo, y a pesar de que las vacaciones están hechas para poder hacer actividades placenteras y para las que normalmente no se tiene ocasión, dejando atrás temporalmente las responsabilidades asociadas a los roles laborales y para compartir con los afectos tiempo de calidad, tenemos que saber que, a las vacaciones, las afrontamos siendo los mismos. Es decir que, se portan las mismas emociones de siempre: además de las alegrías, las sorpresas, el afecto, se llevan preocupaciones, miedos, conflictos y angustias; solo que ahora se dispone de un mejor tiempo para pensarlas, procesarlas y construir modos creativos para elaborarlas.
Esto no significa que haya que sucumbir a las tristezas, resignando la felicidad. La idea es no renunciar nunca a buscar la mejor manera de estar bien. Y quizas la mejor manera de estar bien es construyendo la paz interior, consolidando los lazos de afecto y reservando momentos especiales para pasar con uno mismo, disfrutándose.
Buen descanso para un nuevo comienzo.
Por Lic. Claudia Cavallotti - Coordinadora Editorial