La excelencia educativa: un concepto para revisar

14 Septiembre 2026 - 12:17hs.

En todos los ámbitos educativos, asoma, cada vez con más fuerza, la pregunta de qué escuela es necesaria para los niños de este siglo. Niños que deben trabajar sin descanso para incorporar un entorno que se transforma vertiginosamente e integrarse en una cultura cada vez más global, cada vez más virtual.

La excelencia educativa: un concepto para revisar

Entre las continuas transformaciones contextuales, atinentes a todos los espacios sociales, una verdad irrevocable: los modelos educativos establecidos durante cientos de años, caen en picada, hacia una crisis profunda. Y, si bien, en la comunidad educativa hay consenso acerca de las manifestaciones diversas que asume esta crisis, hay profundas diferencias en la interpretación de sus causas, llegando, incluso, a plantearse explicaciones diametralmente opuestas. Para la tradición pedagógica, se ha llegado a una relajación tal que se ha abandonado la cultura del esfuerzo y mientras no se la recupere, las aulas serán un caos. Desde las nuevas perspectivas, por el contrario, el problema es precisamente que aún se sigue una pedagogía tradicional que ha quedado desfasada. 

Trascendiendo estas miradas que, muchas veces pueden resultar parcializadas, se puede advertir una problemática que emerge en este contexto, en el que la humanidad ha desarrollado un fuerte individualismo y sentido de competición: la obsesión por “los resultados y la excelencia”, que contamina a muchos chicos, padres, docentes e, incluso, a instituciones. Desde esta mirada, la excelencia es entendida como el logro de resultados en términos cognitivos. Resultados que tienen que ver con una tendencia homogeneizadora: la proximidad a un modelo preestablecido, rígido, pautado para un tiempo determinado. 

Ni qué hablar de quiénes, además, esperan que los niños y/o adolescentes alcancen la excelencia, sin asumir la responsabilidad de construirla como fin último y estilo de funcionamiento institucional. 

Entonces, nos planteamos ¿Qué es la excelencia educativa?, si uno busca su significado, puede encontrar una multiplicidad de significados, la mayoría sustentada en teoría del marketing y orientada a definir un modelo al que hay que llegar. 

Desde la lógica individualista preponderante, un alumno o un profesor de excelencia es aquel que mediante el mérito individual cumple con los estándares de calidad o los parámetros e indicadores impuestos desde la institución, reduciendo cualquier iniciativa e interés auténtico por enseñar o aprender a sólo cumplir; entregar trabajos, reproducir contenidos, demostrar que sabe y maneja datos, etc. Es decir, hacer mucho y pensar poco.

Entonces, ¿Cómo repensar el significado de la “Excelencia educativa”? ¿Qué puede hacer una escuela para considerar que trabaja desde la excelencia?

Una escuela trabaja para la excelencia cuando busca el mejoramiento integral de sus prácticas, orientándolas al desarrollo del pensamiento autónomo, el gusto por el aprendizaje, la perspectiva crítica y transformadora del entorno y el fortalecimiento de los lazos entre el sujeto y la comunidad.  

Una escuela entendida como un lugar privilegiado para proporcionar una formación que permita participar plenamente en la vida ciudadana y democrática, en la que se aprenda lo que se enseña y se aprenda a aprender, a investigar, a resolver situaciones nuevas.

Que prepare para la vida, que enseñe a capitalizar cada vivencia como una extraordinaria oportunidad de aprendizaje, que promueva el aprender haciendo y no sólo leyendo o escuchando.

Que centre todos sus esfuerzos en los estudiantes y sea capaz de deconstruir sus certezas, sus propias tradiciones, sus rutinas estandarizadas y, sobre todo, de interpelarse siempre.

Se trata, entonces, de crear una escuela que propicie el desarrollo pleno y armonioso de los niños de modo que, gradualmente, se formen como adultos provistos de los conocimientos necesarios, para insertarse en el mundo social de un modo productivo, como ciudadanos dispuestos a cooperar con los demás, a participar de manera activa en la vida colectiva.

Una escuela, cuyo fin último sea formar sujetos felices, que compartan su vida con los demás, que no vean a los otros como amenaza, sino como colaboradores en una “común unidad”, que contribuyan a la vida social como actores y no como simples espectadores, que puedan aspirar a insertarse productivamente en la sociedad, que no sean presas fáciles de los medios de comunicación y de los malos usos de las tecnologías y que sean capaces de gozar, de disfrutar con el arte, la cultura, la belleza y la convivencia.


Compartir

Temas

Comentarios

  • Sé el primero en comentar!

Debes estar logeado para poder comentar.
Ingresar

Actualidad Relacionada